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Las subvariantes de ómicron BQ.1, BQ.1.1 y BA.2.75.2 evaden mejor los anticuerpos de la vacuna, según estudio

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Noticias de Salud

MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

Las subvariantes de ómicron BQ.1, BQ.1.1 y BA.2.75.2 son mejores para evadir los anticuerpos neutralizantes generados por la vacuna contra la COVID-19 y la infección que las versiones anteriores de ómicron, según una nueva investigación de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos).

En su trabajo, publicado en la revista científica ‘Cell Host & Microbe’, estos investigadores analizaron los anticuerpos neutralizantes en muestras de suero sanguíneo de profesionales de la salud vacunados y de los que se habían vacunado o infectado recientemente contra varias subvariantes en circulación. Tres subvariantes destacaron por su resistencia a la respuesta inmunitaria de los anticuerpos: BQ.1, BQ.1.1 y BA.2.75.2.

BQ.1 y BQ.1.1 son subvariantes de BA.4/5 que han estado dominando los últimos meses en todo el mundo, y cada una de ellas representa ahora alrededor de una cuarta parte de las infecciones actuales en Estados Unidos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

La BA.2.75.2, una variación de BA.2, fue la mejor de todas las variantes probadas a la hora de evadir los anticuerpos neutralizantes, pero actualmente sólo representa una proporción muy pequeña de las infecciones a nivel mundial.

“En general, las subvariantes BQ.1 y BQ.1.1 son mucho mejores en comparación con las variantes anteriores a la hora de evadir la respuesta de anticuerpos mediada por el refuerzo: los títulos de anticuerpos neutralizantes son claramente mucho más bajos. Y esas dos variantes se están convirtiendo en dominantes”, ha comentado Shan-Lu Liu, autor principal del estudio.

El laboratorio de Liu ha demostrado anteriormente que una inyección de refuerzo de COVID-19 proporcionó una fuerte y amplia protección de anticuerpos contra una serie de variantes del sublinaje ómicron, y que una segunda dosis de refuerzo restauró los recuentos de anticuerpos decrecientes a niveles de protección.

Para este nuevo estudio, las muestras de suero procedían de profesionales de la salud que habían recibido dos dosis de la vacuna de ARNm y una inyección de refuerzo o que se habían infectado durante una ola de ómicron temprana o posterior.

Los resultados mostraron una disminución de aproximadamente 20 veces en los anticuerpos generados por la vacuna y la dosis de refuerzo que podían neutralizar el BQ.1 y el BQ.1.1 en comparación con los anticuerpos neutralizantes contra el virus original del SARS-CoV-2.

Del mismo modo, los niveles de anticuerpos neutralizantes generados por la infección durante la ola de BA.1 fueron significativamente menores contra las subvariantes BQ que contra el virus original, y los títulos de anticuerpos contra las subvariantes BQ generados por la infección durante BA.4/5 no alcanzaron el nivel de detección.

“Nuestros resultados sugieren que no se puede contar con la infección natural para protegerse contra las subvariantes de ómicron que circulan actualmente”, ha resaltado Liu.

Estos investigadores llevaron a cabo estudios en cultivos celulares utilizando pseudovirus, un núcleo viral no infeccioso rodeado de diferentes proteínas de espiga del SARS-CoV-2 en la superficie estructuradas para que coincidan con las variantes conocidas. El método utilizado para detectar anticuerpos neutralizantes en las muestras de sangre tiene en cuenta los distintos niveles de anticuerpos producidos por los individuos.

“Desde mi punto de vista, esto es motivo de preocupación porque la variante de ómicron original no era muy patógena – no causaba mucha fusión celular en absoluto. Pero ahora vemos una tendencia con estas nuevas subvariantes de mayor fusión celular, y esa tendencia pone al virus en una mejor posición para causar infección y patogénesis”, ha remachado Liu.


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